Cats es un musical compuesto por Andrew Lloyd Webber, pero casi todo el mundo sabe eso. Se basó en el cuento Old Possum's Book of Practical Cats, de T. S. Elliot. En el musical se cuenta una historia bastante simple. Un grupo de gatos, que se auto define como "gatos Jélicos" (pronúnciese "yélicos"),se reúne cada año en un basurero, convocados a un ritual llamado El Baile Jelical en la cual el líder Jelical lleva a cabo la Elección Jelical, en la que se decide qué gato renacerá. Y el musical asume que uno sabe qué es un gato jélico y los gatos se enojan con la audiencia por no saber qué es un gato jélico. Así que yo haré lo propio y me burlaré de ustedes, seres inferiores, por no saber qué es un gato jélico.
El de arriba debe ser el peor párrafo que he escrito en mi vida.
Cats vino por primera vez a México en 1991. Yo tenía 12 años, me fascinaban los gatos desde entonces y debo haber sido un muy buen hijo nerd porque mi querida madre me llevó a verla como 5 veces. Sobra decir la puesta literalmente me hipnotizó. Puedo decir que es una de las cosas que marcó mi niñez, así que imaginen la sorpresa que fue para mí saber que regresaría.
Ésta no pretende ser una reseña per sé, sino una suerte de comparación caprichosa y subjetiva de ésta puesta con la original y con la versión inglesa disponible en video, por si a alguien le interesa una referencia.
Antes de empezar, quiero decir algo. No había forma de que no disfrutara la obra. Así de simple y sencillo. Mi perspectiva no es nada objetiva. Por pura nostalgia y el cariño que siento por ella, no había manera de que me disgustara. Habiendo dicho ésto, hay una forma de describir Cats 2013: la producción no le llega a lo que fue la original en 1991 y a continuación enumeraré por qué me parece así.:
- El teatro es considerablemente más chico e incómodo para el crew. Desde mi privilegiado lugar en la última fila, hasta arriba, pude apreciar que los gatos se veían medio apretados en la escenografía. Digo, tampoco chocaban entre sí y cambiaban de dirección arbitrariamente como en Looney Tunes, pero sí parecía que tenían el espacio justo. También, hay partes en las que los gatos bajan del escenario a interactuar con el público. El teatro Silvia Pinal simplemente se lleva de calle en tamaño al San Rafael. En el primero, los gatos corrían por 4 amplios pasillos entre los asientos. En el segundo, elde ahorita, tienen sólo 2 angostos pasillos laterales en donde no pueden hacer gran cosa.
- La escenografía es casi idéntica, pero lo que para mí marcó la diferencia (una gran diferencia) es que en uno de los números, presentan la obra de un gato actor en la que representa a un gato pirata (un musical dentro de un musical. Catception). En la original, desde el fondo del escenario baja la proa de un barco que abarca casi toda la duela. En la de éste año sólo voltean una escalera que tiene un dibujo de barandal y le ponen un timón encima. O sea, no un suricato, sino un timón de barco. Y eso la verdad se ve muy chafa.
- Veamos: estás montando un musical en la que los actores van a bailar y saltar mientras cantan. Lo lógico es que contrates a actores que puedan bailar, saltar y cantar sin que se les acabe el aire, ¿no? Pues no pasó con todos. Que no quede duda que admiro la condición que debes de tener para obtener un papel en Cats, pero sinceramente no todos los actores dieron el ancho. Y la verdad no me parece justo cobrar $1,000 en primera fila para escuchar jadeos a mitad de la canción. Y la peor: A una gata de plano se le acabó el aire y se le salió un gallo. "A una gata se le salió un gallo". No mames, Ésto está muy bizarro.
- Merece mención aparte lo que le sucedió a Grizabella, interpretada por Lila Deneken. Sí, canta muy chingón y sí, la interpretación convence, pero imaginen. El papel principal, en la canción más representativa del musical, en el clímax de la canción, en el mero clímax, se adelantó un compás y tuvo que alargar la nota para no descuadrarse. Se escuchó horrible. Y repito, el teatro no es barato como para que tengas que escuchar esas cosas.
- El sonido también tuvo una falla al menos. Hubo un momento en que no sé si le falló el micrófono a una actriz o algo, pero se escuchó muy bajito. Por lo demás, fue igual que en la original y que en el video. Lo cual no quiere decir que es perfecto. En las tres hay partes en la que, si no te sabes la letra, no entiendes lo que dicen. Especialmente cuando cantan todos en bola. Pero en eso no estoy seguro si es falla del sonido o más una situación circunstancial por el hecho de que son muchos cantando.
Y es que la diferencia principal es quién produjo las dos puestas. Ésta fue producida por una persona. La primera fue producida por Televisa, que seguramente tuvo un poco más de lana qué invertir.
Sé que parece que no me gustó, pero, como dije, sólo enumero por qué me parece que las producciones anteriores son mejores. Sin duda alguna es una obra que deben ver todos los que disfruten del teatro. Y a mí me gustó mucho, pero ya dije que mi opinión es muy influenciada por mi gusto por los gatos y cuánto me gusta el musical, sin importar el formato.


